El Valle de Rosas es un concepto, que generalmente se asocia con el lugar físico, donde crece la rosa damascena. De todas formas, no se trata de un nombre geográfico, sino que se refiere al valle del río Striama, al oeste de la ciudad de Misura o al este de la elevación Koznitsa hacia la ciudad de Kalofer. Está limitando por la elevación Strazhata.

Al Valle del rio Striama se le refiere a menudo como el campo de Karlovo. El valle del río Toundzha, o el campo de Kazanlak, se extiende hacia el oeste de la ciudad de Kalofer y hacia el este hasta la ciudad de Tvarditsa. A diferencia del campo de Karlovo, que está abierto hacia el sur a lo largo de la quebrada del río Striama, atravesando las montañas de Sredna Gora, el campo de Kazanlak no hace frontera con Tracia. Estos dos campos se conocen conjuntamente como el Valle de las Rosas.

La altitud del valle del río Striama es de 710m en Klisura, 575m en Resnino, 450m en Sopot y 375m en el sur de Karlovo. La altitud del valle del río Toundzha es de 600 m en Kalofer, 380 m cerca de Kazanlak y en su parte oriental es de 300 m.

Los suelos en las zonas de cultivo de la rosa damascena están compuestos de arena, limo e incluso de grava fértil, y permiten el fácil cultivo da la flor. De gran importancia es el hecho que no retengan el agua mucho tiempo después de llover y no se vuelven pantanosas, a la vez que mantienen la humedad en profundidad por un largo periodo de tiempo. Lo más probable es que estos suelos se hayan formado con material de las montañas de Sredna Gora. Por otra parte, el clima en el Valle de las Rosas es transicional, entre moderado y continental. Normalmente, en esta zona no se  siente la influencia del Mar Negro a causa de los vientos predominantes del oeste. El efecto del mar Egeo se siente una vez cada dos años, de enero a marzo. A veces, el calentamiento temprano del atmósfera puede causar el “prematuro despertar” de las plantas de rosas, que,  por norma general, empiezan a florecer sobre el día 10 de marzo cada año, cuando la temperatura del aire sobrepasa los 5º. La duración y la temperatura de la primavera determinan la formación de los brotes y es importante para los cultivos. Las heladas son raras.

Las lluvias en el Valle de las Rosas durante la primavera son abundantes y su pico es en el mes de junio. Aunque las precipitaciones no duran mucho, llueve casi todos los días (la precipitación media en los meses de mayo y junio es de unos 80-100 litros/mes) y este clima hace que se prolongue el período de la floración, al mismo tiempo que se suprima la evaporación del aceite de rosas. Ello, a su vez, condiciona dos hechos importantes: se obtienen grandes cantidades de aceite y su calidad es la mejor del mundo. Un periodo de floración más largo significa que se obtienen menos rosas a diario pero en un periodo muy prolongado de tiempo, lo que garantiza el buen rendimiento del aceite.

La nubosidad en la zona permite que se sostenga la alta humedad del aire. Las temperaturas diarias son relativamente altas y las noches son frescas. A menudo, en los pétalos de las rosas se forma rocío, señal bien recibida por los productores de rosas, ya que predice una alta producción de aceite esencial.

La ausencia de intensiva radiación solar previene la liberación no deseada de los volátiles ingredientes aromáticos de las flores. La capa de los pétalos es fina, pero la planta no necesita luchar para protegerse del sol, como ocurre en Irán y en otros lugares del mundo. Esto explica el menor contenido de estereopteno en el aceite de rosa búlgaro.

Los vientos del oeste y noroeste, comunes durante el periodo de floración, son responsables para el movimiento de corrientes de aire húmedo hacia el Valle de las Rosas, causando precipitaciones frecuentes. Los repentinos vientos del norte, violentos e incluso tormentosos, son típicos en el Valle. Se creía que cuando pasaban estos vientos, la primavera estaba  a punto de llegar.

Cada cinco a siete años se observa un brusco calentamiento durante el periodo de la cosecha, lo que dificulta la recogida, el almacenamiento y la destilación. Es preocupante que este periodo se acorte cada vez más a causa del cambio climático y del calentamiento global.

A fin de evitar el efecto adverso de los vientos en los rosales, estos se plantaban en los setos. Las filas estaban orientadas a Noreste o a Suroeste, de manera que solamente las primeras filas estaban expuestas al viento, protegiendo las de atrás. Esta regla no se observa solo en terrenos acantilados, ya que allí las rosas se plantaron a lo largo de los horizontales para evitar la erosión.

Aunque hay unas 5.000 variedades de rosas, solo las fragancias de unas pocas de ellas son de interés de los productores de perfumes y cosméticos. La rosa búlgara, la más deseada por estos productores,  lleva cultivándose desde hace más de 300 años y se ha establecido como un tipo independiente, que se difiere de las rosas cultivadas en otros lugares por su única anatomía y fisiología. En Bulgaria hay dos tipos principales de rosas, cultivadas para aprovechar sus extractos: las de color rosa blanco. La rosa blanca es más rara, se cultiva principalmente en terrenos altos y la obtención de aceite de este tipo de rosas es difícil e intensiva en mano de obra, a la vez que el producto obtenido tiene un aroma suave y tierno. En 1970, el 90% de las rosas oleaginosa de Bulgaria eran de color rosa. Por otra, parte, existe también la rosa salvaje búlgara, que solamente crece en condiciones climáticas protegidas.

La vegetación de la rosa búlgara comienza en marzo con la formación de las yemas. Los brotes crecen en abril y, por lo general empiezan a abrirse a mitades del mes de mayo. Cada cinco o seis años, debido al repentino calentamiento, descrito arriba, las rosas empiezan a florecer antes, a principios de mayo, por lo que la cosecha empieza en este momento también. Por otra parte, ha habido años, en los que la cosecha ha comenzado en junio. Lo normal es que la cosecha comience unos 40 días después de la aparición de los primeros brotes. Dependiendo de la intensidad de la floración, la cosecha se inicia a un ritmo lento, luego la cantidad de flores recogidas aumenta cada día. La cosecha dura unos 20 a 25 días, dependiendo de las condiciones atmosféricas; hacia la  mitad del periodo el ritmo de recolección  llega a su pico. En un día de “pico”  se reúnen hasta un 8% de los cultivos de toda la temporada. Después del “pico”, la producción disminuye diariamente, hasta llegar a su fin.